sábado, 31 de diciembre de 2011

EQUIPO SORPRESA


¿Quien miente?, ¿Soraya, el banco de España, el INE, Eurostat o es el diablo que engaña a todos?

El equipo Zapatero aseguraba que el déficit público andaría por las alturas del 6 % del PIB. En menos de un mes el equipo Rajoy consiguió elevarlo al rango de 8 %. ¿Esto sorprende a alguien?

Pues sí, sorprende a quien no debía sorprenderse, puesto que en su condición de candidato a gobierno de España le era asegurado acceso a las cuentas nacionales.

Por las normas que rigen estos tipos de cuentas, la confiabilidad de lo que en ella se cuenta está asegurada por el reglamento 2223/96 de la CE, en los  21 considerandos y en los 13 capítulos que le dan cuerpo y definen la solidez de las cuentas nacionales y regionales. A título de curiosidad cabe resaltar que las cuentas trimestrales constituyen un conjunto coherente  de indicadores, disponible en un breve lapso de tiempo, que puede proporcionar una visión global de la actividad económica.

 Naturalmente, elaborar una cuenta nacional no es trabajo para amadores, Pero a un equipo técnico de gobierno que se equivoque en un tercio de la realidad (8/6) no se le puede considerar por la verdadera acepción de lo que entendemos por equipo técnico.

Ante esta situación tan extraordinaria sería prudente que el nuevo gobierno padeciese del mal de la calma y se dispusiese a una seria evaluación de las cuentas de España para tener cautela antes de rendirse a la presión empresarial y penalizar a todos con subidas temporales de impuestos, que a la corta y a la larga van exigir todavía más sacrificio a los parados y también a la privilegiada clase de los que tienen empleo y ayudan por caridad a sus familiares desempleados. Las empresas no pagan impuestos, apenas los recogen  de las personas que consumen.

Un periodo de recesión se caracteriza por una bajada en los precio de los bienes que se consumen. Un nivel de precios menor aumenta la demanda y con la demanda caliente los empresarios buscan en el banquillo del paro aquellos que quieren y pueden trabajar. A un aumento de impuestos le sigue aumento automático de precios y el correspondiente declino del consumo. En breve las cuentas nacionales mostraran su nueva cara, que será exactamente igual a la vieja, con PIB en unidades monetarias estancado por la orden impositiva, pero con volumen de producción  más reducido y paro dramáticamente peligroso.

Fundamentos del equipo técnico:

Soraya Sáenz de Santamaria: Vicepresidenta, ministra de la Presidencia y portavoz del Gobierno de España. Licenciada en derecho por la universidad de Valladolid y abogada del Estado.

Luis de Guindos: Ministro de Economia y Competitividad. Licenciado en Ciencias económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid. Fue asesor para Europa de Lehman Brothers y director del Banco de España  y Portugal, donde estuvo hasta la quiebra en 2008.

María Fátima Bañez: Ministra de empleo y seguridad social. Licenciada en derecho y ciencias económicas empresariales por la Universidad Pontificia Comillas. Abogado directivo técnico de empresas, consejera de radio y televisión de Andalucia.

Cristobal Montoro: Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid.

No es equipo al que se le pueda atribuir sorpresas económicas a esta altura del juego.

jueves, 29 de diciembre de 2011

FÉNIX


No consigo resistir a esa poderosa fuerza que impulsa mi voluntad por la senda del plagio que, por el hecho de que así pueda ser considerado, repugna mi conciencia por todas las células del cuerpo que le ofrece albergue. No obstante, en defensa de mi alma pecadora, debo advertir que mis calcos son copias particularmente originales, pues habéis de reconocer que no existe plagio más original que el mío, dado que por mucho que miréis jamás encontrareis dos iguales.

Expuesto lo dicho,  sigo al arbitrio de mi voluntad, que en este momento ordena marchar al toque de lo que dice mi estimado colega Paul Krugman:

La deuda pública es dinero que debemos a nosotros mismos.

No podemos transmitir la deuda soberana a nuestros hijos, ni siquiera obligarlos en los encargos de esa enorme deuda. Lo máximo que podríamos imponerles, dentro de todo lo malo que podemos hacerles, es impedir transmisión de nuestro patrimonio particular en cualquiera de sus diversas formas.  Pero, a lo largo de un corto periodo que significa la vida biológica, todos, si excepción,  estaremos transformados en polvo o humo. Con la anómala excepción de algunos resistentes huesos, es previsible pensar que toda columna acreedora, siendo transmisible, también alcanzaría nuestros hijos de quien, en el caso de la deuda soberana, pensamos que son todos residentes nacionales.

Puestos los pelos de punta, pensemos ahora como pueden ser alisados y acomodados bajo el resplandor de la brillantina.

Nuestra deuda es enorme y, por la grandeza de su tamaño, nunca seremos capaces de pagarla. Simultáneamente, los haberes que hemos comprado al coste de la deuda soberana jamás serán nuestros, por la imposibilidad de su liquidez. El significado inmediato derivado de lo que acabamos de decir es que deuda y haber serán repasados a nuestros hijos y de estos a nuestros nietos, bisnietos, tataranietos… en su justa forma de equilibrio perfecto, esto es, debemos mucho, no pagamos nada, luego a largo  plazo o sobra todo o no sobra nada. Siendo así, como a Krugman se le ocurre y a mí por este modesto plagio así parece, es imposible transmitirles por nuestras narices el peso de la deuda que algunos quieren que se les impongan a nuestros herederos.

No obstante, en la presente generación vivimos un grave problema de distribución de los componentes del haber y del deber y nada hay que obligue futuras generaciones a promover manutención del estatus quo pavoroso que tan dolorosamente nos atormenta. Como sociedad organizada, el bienestar de nuestros hijos será determinado por la productividad de la economía, el estado de la infraestructura y las condiciones físicas y sociales del medio ambiente en que habrán de asentarse en los diferentes momentos de la historia.

Algunos podrán hacer hincapié en el supuesto de que la deuda nacional sea propiedad de extranjeros, hecho que puede ser verificado por el resultado de la balanza comercial, de cuya figura podemos extraer números avalados por el Banco de España, el INE y Eurostat.

90 % de la deuda bruta española está registrada en euros, lo que mitiga el riesgo frente a una posible valorización del dólar. También, siguiendo el raciocinio de Krugman, por la deuda en euros se hacen acreedores todos los residentes de Europa, de la misma forma que en Norteamérica los americanos lo son del dólar. Y ahora, por merito del euro, nuestros hijos y nietos son europeos, luego 90 % de la deuda es deuda que debemos a nosotros mismos, los europeos.

Para reducir deuda en valores reales se emite moneda por idéntico valor ficticio, a lo que le sigue un ajuste de mercado aumentando precios sin aumentar el coste, y cuando los sueldos se unen para hacer frente al desbaratado ajuste la economía está a todo vapor preparándose para un momento de inestabilidad social.

Me gustaría terminar este incongruente follón con una conclusión bien conclusiva. Infelizmente, por la incerteza de lo que venga a seguir, uno jamás puede concluir cosa alguna, apenas esclarecer por el pensamiento de Krugman que la deuda nacional no tiene el mismo significado que tiene la deuda de una persona. Las deudas personales pueden ser cobradas por la justicia local, siempre que se muestre amparada por la fuerza de un soldado bien armado. La deuda de España necesitará un ejército bien trenado, pero no habrá cualquier motivación fuera de Europa en constituirlo puesto que un miserable 10% no compensa el riesgo; pero la deuda de Europa, formada con 40 % de deuda externa, si ella está afincada en el dólar americano es la que más peligro corre, mismo acostumbrada a renacer de sí misma como la ave Fénix.

martes, 27 de diciembre de 2011

BRASIL, EL SEXTO

Sin subsidio

La elevación del Brasil al sexto puesto en el ranquin de las economías más ricas del mundo no me causa ninguna extrañeza. Lo conocí  hace más de cincuenta años y, por aquel entonces con 60 millones de habitantes,  tuve la oportunidad de ver como la vida por aquí podía ser mejor que la vida que teníamos ahí en Galicia. Había fuerte motivación en los brasileños para el trabajo. Una enorme geografía apta a ser desbravada atraía los ojos  de quien con algún dinero se dispusiese a tirarle rendimiento. El Brasil recibía emigrantes del mundo entero. Yo conviví en ambiente de fábrica con italianos, alemanes, polacos, suizos, rusos, portugueses, chinos, coreanos, muchos japoneses, chilenos, bolivianos, paraguayos y un indefinido etcétera.  Los hijos y nietos de toda esa gente extranjera son brasileños y están perfectamente integrados a su territorio, lengua y cultura. Conocí el aspecto calmo de las ciudades alrededor de São Paulo y pude observar como de la nada surgían enormes aglomeraciones que a los pocos iban tomado espacio a la selva, hasta transformarse en la megalópolis  que es hoy, bonita y bien estructurada, pero que se ahoga en un mar de coches, cuando el tiempo está bueno, y en un mar del lama cuando una tormenta despeja agua sobre los valles impermeabilizados, por los que deslizan ríos que atraviesan São Paulo para buscar el mar de la plata entre Argentina y Uruguay.

Brasil, como territorio de 200 millones de almas que hablan y escriben en gallego técnicamente mejor desarrollado que el gallego político de la Xunta, tiene todo y mucho más de lo que necesita para vivir al amparo de la economía del bienestar durante algunas centenas de años. Esa visión ya la tuvo Pedro Vaz de Camiña cuando Cabral llegó a la Isla de Santa Cruz después de haberse perdido en un mar de sargazos: Até agora não pudemos saber se há ouro ou prata nela, ou outra coisa de metal, ou ferro; nem lha vimos. Contudo a terra em si é de muitos bons ares frescos e temperados como os de Entre-Douro- e-Minho, porque neste tempo d’agora assim os achávamos como os de lá. Águas são muitas; infinitas. Em tal maneira é graciosa que, querendo-a aproveitar, dar-se-á nela tudo; por causa das águas que tem!

Y fueron aprovechadas. ! Oh!, como lo fueron!  Y lo son infinitamente más ahora cuando los intereses financieros ultrapasan las nubes y rayan los cielos sin que ningún ángel clame piedad cuando la justicia, en su acción de agente cobrador, exige al deudor que pague al mes siguiente, en la cuenta de intereses, multa y algún detalle más, algo más que 400 % al año por la desdicha incuestionable de haberla olvidado de pagar un mes atrás.

Los ingleses se han sorprendido al leer la noticia en sus periódicos en la mañana del day after de la natividad. Pero, para mi, la sorpresa fue ver como tardamos tanto tiempo en alcanzar el sexto lugar después de haber trabajado mucho más y mejor que los que trabajan en algunos países de Europa, para no decir mucho más y mejor de lo que yo vi en mi pueblo bajo el derroche en puestos de trabajo temporario al tambor de las políticas laborales del pp,  con  Aznar en España y Fraga en Galicia, por las que muchas empresas conseguían vivir bajo el cuento del subsidio, y a mí casi mataron porque del cuento yo no conseguía vivir.  






lunes, 26 de diciembre de 2011

ANTINOMIA


Me ha pellizcado usted hoy el nervio de la vana envidia, amigo Conde. Lo digo sin cualquier intención de huir del realismo que me aqueja y aqueja a todos que desde hace bastante tiempo, inspirados en las virtudes de la generalidad española, deseaban trabajar, comer, vivir y sentir la patria como yo quería sentirla cuando tenía edad y fuerza para amarla.

Pasaran quince años cuando muchos de la quinta, que antecede la suya en cinco años, escuchamos la voz del capitán del buque-españa en que algunos jóvenes, poco más que niños, navegábamos cara el mañana que nos prometía patria, justicia y pan. No decía exactamente lo que yo escribo con letras bien trazadas, pero el eco se amañaba para explicarnos por líneas retorcidas el camino reto que debíamos tomar. Y muchos lo tomamos como un jarabe muy amargo, que no se podía despreciar sien riesgo de ser conducido al patíbulo, aguijonados por punta de espada o de bayoneta celadamente muy callada.

He dicho vana envidia, pero también puede entenderse como celo patológico por la amenaza que va rompiendo los hilos de la cuerda que durante más de medio siglo me mantienen unido a la gallega Santa María. Los hilos que se rompen son aquellos rígidos que se entrelazaban en mi cuerpo para darle la sensación de que su perdida daría causa a un dolor mayor. Y así fui nadando con toda la fuerza despertada por el egoísmo personal, que en muchas circunstancias nos hace olvidar que aquel buque que creíamos nuestro jamás nos irá  pertenecer.

Delante de la evidencia de tantos defectos a marcar su fase horrenda en el despeñadero de un ciclo que se creía austero y acomodado a los beneficios del bienestar, fuimos calando el fondo de una severa crisis económica para dar libertad a una brutal actitud financiera. De esa actitud se vislumbra el regreso de hábitos y comportamientos aparentemente alejados por el embrujo del tiempo.

Si durante los últimos quinquenios nuestro comandante supo guiarnos por las costas del progreso, ¿que pasa al timonero que ahora a la sombra de tanta experiencia e infinita humildad viene al puente para decirnos que el mapa del rumbo está equivocado?   

Si el mapa nos engaña ahora es porque mintió antes cuando decía que estábamos en el rumbo verdadero. Mentira piadosa, dirán algunos. Engaño de la España que nunca dejó de ganar, dirán otros. Un ligero desvío de conducta que no altera la generalidad de un comportamiento masivo y abusivo por la astucia de conducir al desamparo a la casi mitad de España, de la que la otra mitad en plancha bien asentada desea olvidar, como exigencia de un enorme sacrificio a ser recordado  por actos simbólicos de solidaridad a la memoria de aquellos que hemos sido vulnerables en la virtualidad de tiempos pasados como en la realidad de este turbulento presente. 
  
Por la inutilidad de mi fantasía, fantaseo mi envidia adjetivándola con vanidad. Oso duro de roer, dirán los afoitos gramaticales, nostalgia por el recuerdo de una dicha perdida, diría el conde amigo, a la que yo añadiría añoranza morriñosa a título de paradoja irresoluble, por lo que se me priva todo año que yo muera en la cena del  día treinta uno.

domingo, 25 de diciembre de 2011

SABOR DE NAVIDAD

Do lar

Decía Paul A. Samuelson “en la era de la generalización, a veces me siento el último generalista en economía”.

Como premio nobel del año 1970, cabía a Samuelson decir lo que le apetecía en el arte de la ciencia económica, y lo hizo hablando profusamente sobre la moderna riqueza económica, su dinámica, el keynesianismo económico, teoría del comercio internacional, la selección lógica y la maximización. En 1948 publicaba “An intruductory análisis” que fue considerado el mejor libro de texto de todos los tiempos.

Con el fin de la segunda guerra mundial, algunas voces creían en los EEUU que la depresión y el desempleo volvería como consecuencia a una demanda reducida del equipo bélico. Norteamérica estaba en posición de ventaja militar y económica frente al resto del mundo, pero su mercado capitalista, para sobrevivir, necesitaba comprar y vender, esto es, necesitaba mercados cativos esparramados por toda la tierra. Para evitar la gran catástrofe de los años 30, el presidente Franklin D. Roosenvelt idealizó una nueva orden internacional para operar en tiempos de paz, con vistas a abrir nuevas oportunidades al flujo de capital internacional, removiendo restricciones históricas.

En 1944, en clima de tierra arrasada, se establecían las reglas de gestión de un sistema monetario internacional para las relaciones económicas y financieras entre los mayores estados industriales. Nacían aquí nuevas oportunidades para el enriquecimiento acelerado de los dueños del dinero.
España, y yo con 4 años,  estaba fuera del sistema y nuestra única oportunidad era arrancar leña a los montes, sachar la tierra, comer pan salido de la masa con maíz y centeno, temperarlo con sal grueso y darle mucho sudor ao calorciño de una enorme lareira.  

Caramba, como yo fui útil al sistema monetario internacional morando en mi viejo lar. Lar, oh dulce lar, eu era un menino do lar y no la sabía. Pero sí lo sabían los norteamericanos, pues un hermano de mi madre, casado con la tía Magdalena, era marinero de un buque yanqui y de él sacaron la idea de dar a un papel con promesa de transformarlo en  oro el dulce nombre que evocaba la memoria do lar.

Los americanos no reconocen este hecho pues por aquellos tiempos había un franco gallego que les daba la lata argumentando que era caudillo por la gracia de dios y no un presidente cualquiera de la democracia popular. Pero, como los demócratas y republicanos todo lo explican en sus mínimos detalles, recurrieron al padre de María, que dicen se llamaba Xoaquin, un tal Xoaquinthaller y, en un chisco  del ojo izquierdo, labraron an act stablishing a mint para regular el coño de la moneda dólar, haciendo de ella unidad corriente de hacienda en las transacciones del comercio internacional.

El dólar, cuñado con esfinge de la libertad y la figura de un presidente, lo componía 15 partes de plata pura por cada parte de oro, también puro. Todas las monedas eran sometidas a un teste de calidad en el último lunes de cada mes de julio. Si no cumplían lo establecido en las normas que regulaban su composición y peso, los responsables por el desfalque eran condenados a pena de muerte. Como curiosidad adicional, la subunidad mas baja del dólar era el milésimo de dólar, lo que acaba dando una ligera idea de la devaluación de la moneda en poco más de 200 años.


Astucia

Hablábamos de Paul Samuelson y Paul hablaba que las naciones podrían controlar la inflación o depresión por medio de políticas fiscales y monetarias. Los economistas siempre dicen cosas de la conveniencia de los gobernantes más fuertes. De hecho, Samuelson vivió obsesionado atrás de instrumentos que permitiesen medir con precisión lo que ocurre en los bastidores de la teoría del consumo y en el comercio internacional, en sus aspectos macroeconómico y financiero. Por la paradoja del ahorro se explicaba que aún aumentando el ahorro individual la economía podía dar marcha atrás. Vivimos tiempos de recesión y nos piden para que ahorremos todo lo que podamos, con esto la demanda agregada cae, el crecimiento económico se reduce por falta de consumo, las ganancia retiradas del consumo también disminuyen, y también los impuestos, lo que impide que se haga inversión,  y sin inversión no hay trabajo.

Puede que sea así, pero también puede ser de otra forma, como lo explica la falacia de la composición, “lo que es verdadero para las partes lo es para el todo”. Sabemos que por ahí la cosa no resbala, si los españoles pagasen sus deudas, el gobierno, representado todos los españoles, pasaría a tener un presupuesto equilibrado, sin déficit. Podría hasta ser verdad si no fuese por lo que nos explican en la fábula de las abejas: el hombre es un ser posesivo, insaciable, egoísta y movido por la fuerza de su pasión. El hombre no conoce límites para su deseo de poder, busca posesiones y se las amaña para buscar seguridad al coste de la inseguridad ajena. Su cerebro vive una incesante revolución calculando al mil por uno todos los aspectos fuertes y flacos de su particular interés. Muchas veces, ni siquiera a la razón que se permita el lujo de ofrecerle consejos el hombre escucha. El hombre siente orgullo de ser entre todos los animales el más astuto y no hesitamos ser sujetos de la astucia, aún sabiendo que también somos objeto de la astucia ajena.

Samuelson fue influenciado por la astucia de Keynes e incorporó a la macroeconomía un tema relativamente nuevo, que consideraba la fuerza del gobierno como peso adecuado al equilibrio económico de una nación. Su libro fue guía para muchos cursos de economía y su influencia tuvo fuerte impacto en la opinión de muchos economistas.


Marcha

Hoy, como entonces, los dirigentes mundiales buscan alguna fórmula que sea capaz de explicar el desempleo. Keynes encontró en el gasto público la forma de combatir el desempleo. Escribió Teoria General del Empleo, del Interés y del Dinero. Samuelson pasó a decir que era un libro mal escrito, repleto de confusiones y falacias como el desempleo voluntario, equivalencia entre el ahorro y la inversión, eficiencia marginal de la tasa de interés, ahorro forzado, tasas de interés específicos y muchos otros conceptos ambiguos. A seguir, después de reconocerles entendimiento, pasó a explicar que eran conceptos obvios, propios de un genio de la ciencia económica.

Consecuencia del genio fue la institución del Banco Mundial y el Fondo monetario Internacional,  instituciones que me erizan los pelos cuando recuerdo las desgracias que provocaron en la economía brasileña hasta que apareció un genio más modesto, metalúrgico de origen humilde y sin estudios formales para mostrar a los financistas y a sus amigos economistas, como yo,  como se podía gestionar la riqueza de un país sin tener que recurrir a la usura de banqueros internacionales (después que fue elegido presidente la usura interna anda por las nubes, pero eso es tema para otro cuento).

Los desempleados no tienen nadie para ampararlos. No pueden esperar la ayuda de la mano invisible, ni la de papá Noel, ni la los reyes magos para que lleven a sus hogares los bienes y servicios mínimos a su sobrevivencia. Están solos y a un paso del abismo.  Si Keynes y Samuelson estuvieran vivos nos dirían que el Estado, por intermedio de una política económica coherente con el momento que sufrimos, tiene la herramienta justa y necesaria para salvar esos más de cinco millones de parados, inyectando con grasa monetaria todos los engranajes del sistema laboral. Ya no se trata de saber como se puede financiar una guerra contra los parados. Es hora de decidir como deben marchar con cara erguida y pecho estufado, con moral y valentía en sus puestos de trabajo, produciendo riqueza  para felicidad propia y beneficio del régimen capitalista.

viernes, 23 de diciembre de 2011

OBSTUPESCUM


Hoy me quedé obstupesco por mi natural sorpresa, y me sentí estúpidamente absorto et insulso, diría,  por el fecundo monólogo capaz de obstar el sentimiento ad rex regum de este vuestro siempre  eterno, obstinado et obsurdesco desabrido, muy minado por el Cupido que lanza flechas de google sobre este mi canso heart of artero hart para  fortalecerlo en mis ratio decidendi.

Obstupui? O di, si vestrum est misereri, me miserum aspicite, qué en la traducción a pico de loro podríamos cantar: Oh Dios, si eres capaz de tener compasión, cuida los pobres que sufren.

jueves, 22 de diciembre de 2011

BO NADAL

Bom Natal, Feliz Navidad.

Entramos en el verano. Llevo 71 años entrando en el verano, un año más que las entradas que he hecho en el invierno, cosas de la relatividad estacional.

Ayer, la última puesta del sol, en más un otoño que se fue, estaba radiante de roja belleza. Mucho calor, cielo azul, aire muy seco, extrañamente limpio y con buen olor. Hace algunos años que yo registro el punto exacto por donde el sol del último día de otoño se esconde. Lo hace atrás de un edificio que se destaca en la línea de un gran bosque que antecede el aeropuerto del santo San Pablo. El viento soplaba del norte, y hacia el norte se levantaban los aviones para, a seguir, dar la vuelta y, volando por encima de mi cabeza, determinar finalmente su rombo al este.

Ayer fue el mayor día del año, para desgracia de la menor noche de este año infeliz. El verano es muy temperamental, su humor fluctúa entre el sol tórrido y cielos nublados con intenso sudor.

Vuelvo al jardín con la certeza que allí podré llorar, pues me dicen las rosas, por el perfume que exhalan, que mis ojos ya no hablan tanto de ti. Quien sabe  no son los tristes sueños al rubor de unas cataratas lo que me hace sentir así. Al aire extiendo la mano y una suave brisa la acaricia, pero los árboles están quietos con sus hojas inmovilizadas por la ilusión que perdí.

El verano es eterno, lo se. Pero su luz se ofusca en el reflejo de mi semblante y el espejo me dice que deberé renunciar a su brillo intenso y al encanto de su belleza, que es eterna y jamás morirá. Yo se que un día habrá de volver para explicarnos a los dos el por que habiendo sido felices nos ha dado la desdicha de vivir separados.

A todos mis amigos del mundo deseo un especial y particular Nadal.

De este difuso deseo extraigo la mejor y también la más  concentrada nata para brindarla a los grandes amores de mi madre, mis hermanos y mis hijos, a quienes en este momento recuerdo con el vanidoso orgullo de formar parte indisoluble de la historia de sus vidas.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

NADO EN SANTIAGO


Mariano Rajoy Brey, born in Santiago de Compostela, graduated from the University of Santiago de Compostela and becoming the youngest ever property registrar, es gallego de España y no de Pontevedra como las malas lenguas andan por ahí hablando. 

A partires de ontem à tarde, por um decreto revelado hoje no Boletim Oficial de Estado, Don Mariano está nomeado presidente do Governo espanhol. O decreto singelo do Rey explica que o Congresso de Deputados outorgou lhe confiança por maioria absoluta na primeira votação.

Dios ilumine Don Mariano Rajoy, gallego presidente de España. Todos los gallegos del mundo le deseamos un feliz gobierno. No solo lo deseamos, todos los gallegos del mundo lo merecemos como rescate de nuestra identidad, para levantar nuestra moral y para fortalecer la fe que siempre nos hizo llorones de un futuro mejor.

lunes, 19 de diciembre de 2011

INVESTIDURA


Quien elige el presidente del gobierno es el rey por intermediación del Presidente del Congreso.

Así lo dice el articulo 99, “ … el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del presidente del congreso propondrá  un candidato a la Presidencia del Gobierno.”

El candidato propuesto para ser elegido presidente deberá exponer ante el Congreso de los Diputados  el programa político del Gobierno que pretende formar. A final de la exposición, el candidato deberá solicitar la confianza de la Cámara.  En el caso presente de la décima legislatura, un pedido humilde de confianza, siguiendo a un austero prólogo, abrió la sesión de investidura.  

Desde el 20/N vivimos dominados por una intensa emoción de saber quien el rey iba escoger. Todavia mucha más tensión provocaba la duda por saber si el Congreso daría confianza al elegido del Rey.

No hubo sorpresa. En el juego político del reino de España, juguemos como queramos la moneda, ella siempre cae con la corona arriba y la cara a sus pies y esto no permite cualquier duda sobre la contundencia de los resultados electorales, punto y aparte de todos los indignados.

Dos son las directrices fundamentales del nuevo gobierno. Constituyen la piedra angular lanzada  sobre el aire de la dehesa castellana. Estimular el crecimiento y potenciar la creación de empleo.

En el escenario global todo está cambiado. No podemos continuar a ignorar lo que hasta ahora ignorábamos que pasaba fuera de España. Tenemos que volar lejos y más alto, atrás de las sociedades dinámicas y económicamente solventes. Para pagar nuestra deuda será indispensable que demos labor a esos más de cinco millones de parados. Ahora será mucha más fácil ya que hemos retrocedido al año 2002 y por tanta experiencia acumulada sabemos como llegar a los días de hoy, de aquí a diez años. Será un viaje sombrío, por cierto. Necesitaremos 77 mil millones de ahorro ajeno para pagar el billete de ingreso en este largo paseo. Lo haremos abanando el pañuelo con recortes de 16.500 millones en el déficit de 2012. Haremos bien lo que haya que hacer a todo momento. Con aplausos o sin aplausos no formaremos parte de los problemas de Europa, seremos siempre parte de la solución. Ayudaremos los ingleses a establecer su nórdica estabilidad presupuestaria, diremos a los alemanes como deberán hacer para sanear su sistema financiero y el resto del mundo mirará admirado como juega el Barcelona con la competitividad de sus reformas estructurales.

Más austeridad con más eficiencia nos permitirá llevar estabilidad y flexibilidad a las empresas. Será la estrategia global lo que dará eficacia  al ciclo que iniciamos ahora, y se extenderá a lo largo de los próximos cuatro años.

Aplaudan el aumento de las pensiones, pues será el único derroche de gastos que haremos a partir del huno enero; lo demás serán cortes del tipo a que ya estamos acostumbrados a observar por el paso que somos obligados a llevar todo nuevo inicio de año.

Tendremos menos leyes, pero serán mucho más eficaces, como lo eran en otros tiempos cuando sabíamos que todo era prohíbo salvo si existiera una ley que dispusiera lo contrario.

Finalmente, y entiéndalo como siendo lo mejor de lo que digo, nunca más habrá españoles buenos o malos. Con esfuerzo, tenacidad y confianza todos seremos iguales. Igualitos en los ojos, igualitos en la nariz, igualitos en la boca y, para no casaros más, todos tendremos una única lengua. y será igual para los que somos más o menos iguales y servirá  para que se entiendan entre si los peores buenos y también lo mejores malos, en cualquier momento y no apenas en el momento de la investidura. Amen.

domingo, 18 de diciembre de 2011

AUSTERIDAD


De la dureza del tiempo.

No, mi dignísimo rey, no vienen tiempos muy duros. Hace algún tiempo ya han llegado, y para quien no tiene un patacón, le sobra capital humano para invertirlo y no le dejan tocar los grelos ni cazar berberechos, porque hoy, para quien tiene boca y no puede chupar el dedo, tal actividad es susceptible de ser penalizada con gravosos impuestos, esa alarmante frase se muestra más blanda que la lechuga tierna, aquella que mi madre plantaba en la huerta de caminos chans y que yo recogía para alimentarme por el camino de los primeros 20 años de la gloriosa revolución nacional sindicalista de la España que decían Una, Grande y Libre, así con inicial mayúscula para hacerla mucho más una, mucho más grande y mucho pero que muchísimo más libre.

Otra fresca y contradictoria frase que yo recojo en el correr del furioso vendaval, moderadamente atormentado con gotas de champan y el reflejo del rayo iluminado con flores de varios colores, la guardo en el cesto de ropa que con mi madre iba a lavarla en las aguas rasas del rio Madriñan: ‘consumar la victoria definitiva del cobarde y estéril terrorismo’. Consumar en definitivo es redundancia prohibida por el concepto estéril que sacamos del terrorismo y no debiéramos a él recurrir, aún reconociendo que, en su forma impersonal del infinitivo, tal consumo sea permitido conducirlo al cabo que se quiera dar a su cumplimiento.



Al sur de la frontera, documental traducido al español. Duración: 1:31:57



Del pinto azul.

Ando por las nubes y no es para menos, tengo complejo de ave. Viví entre las aves. Eran gallos y gallinas que se alimentaban de lo que sobraba de una modesta familia. Eran gallos y gallinas que las metíamos en el papo en algún día especial del año. Pero no eran solo gallos y gallinas que yo veía a mí alrededor, estas corrían pero no volaban. Había muchas palomas. Algunos amigos las cazaban y las ponían a hervir en una cazuela de la que extraían un jarabe de huesos y plumas. Es por eso que en aquellos tiempos  fueron engendrados tantos plumíferos en mi villa-aldea, entre los cuales yo me encuentro para contarles este agrio cuento.

Somos hueso duro de roer, pero susceptibles de ser comidos y, por el ansia del infinitivo consumir, un definitivo consumar nos va haciendo  estériles del producto cobarde. Había gaviotas. Eran muchas y tocarlas era tabú. Pero yo las miraba y contemplaba su vuelo en días de tormenta. Yo quería ser una de ellas. Yo fui una de ellas cuando por la furia del viento abrí las alas de mi chaqueta y me vi volando. Fue un vuelo muy corto y desastroso. Me rompí el pico en el suelo. Y no perdí la cabeza porque el suelo era blando. Cosas increíbles, que no pueden pasar, pero a mí pasaron.

En plena efervescencia de la construcción civil volví a vivir la gloria de ser ave. Pasé a volar todas las noches. No como la coruja, que vuela silenciosa atrás de insectos y arañas y hacen la pelota que vomita con fragmentos de hueso y penas para muestra de la cultura plumífera; yo volaba como el ave que conserva su vida presa en una jaula y se alimenta de la esperanza de un día volar tan alto como pueda y, como pueda, regresar a la naturaleza de su natural hogar. Soñaba con repetir el vuelo que cuarenta años atrás llevara Domenico Modugno a las nubes de la gloria. Como él, pinté la cara y las manos de azul, salí corriendo hasta verme atrapado por el viento; me dejé conducir por la suavidad de sus manos aladas y, por breves instantes, alcancé el infinito, volando, volando oh, oh, nel blu di pinto de blu. De lejos mi mundo se hacia pequeño pero, al aproximarme a la barrera de edificios que se interponían en mi camino, la jaula crecía en altura y lo hacia con velocidad superior a la velocidad del viento. Sentí como el sudor se transformaba en piedra pesada, mis ojos se ofuscaban y yo insistía en la ilusión de volar, oh, oh, volare, oh, oh. El pecho ardía; el corazón alucinaba bombeado arterias para purificar las venas; mis alas humeaban y yo quería volar más veloz que el viento y más alto que la torre más alta que impedía mi salida. Volé como el viento que vuela dando vueltas sobre el ojo del huracán. Volé al ritmo de la música, escuchando la melodía que mil veces yo había escuchado en la ribera sacra de la costa viva, en mi villa natal.


Non cho dixen?

Si, ome, ti cansaches de dicilo. En unha mesa e meia estarían postos todos los paraos gallejos.

Antón? Para que teño que repetilo tres anos despois?

Bom, temos unha novidade espetacular, Galicia non ten tantos paraos coma o resto das comunidades xuntas da España. Alen do mais, o lume da esperanza está encendida e no fin do túnel é moito posible que encontremos unha fagulla ar diente. Ata o fin do ano que ainda non naceo, ide mirando pra lua co papo ben aberto e argallado no ar. Quizabes do AVE caian algumas fagullas e imos de estar atentos para aproveitar calquer oportunidade que, como dixen, a velas se ven. E non me retrato, faltaria mais, teño fotógrafo na planta do orzamento que fai meior ca eu ese trabaio de retratista.


Del por qué la Austeridad no tendrá suceso.

El déficit cero hará desnecesario la emisión de dinero por parte de la casa de la moneda. Sin inflación los interese por el dinero caen. Sin expectativas de ganar alguna cosa, sin que nos cueste una gota de sudor para ganarlo, las personas guardarán en sus cajas personales todos los ingresos del trabajo; les parecerá mucho más seguro. Las empresas aplicaran el lucro liquido en nuevas formas de producir más y mejor con menos gente. El gobierno dejará de recibir dinero en función de lo que las empresas descuentan del lucro bruto para amortización del equipo, la depreciación técnica y gastos crecientes de manutención preventiva. Habrá un déficit presupuestario a ser compensado en el año siguiente en que naturalmente habrá un presupuesto menor. Presupuesto menor exige cortes dolorosos en todos los sectores, que si no eran deficitarios ahora pasan a serlo por la cicatrización expuesta del acto quirúrgico.

A los que no tenemos patacón nos encuadrarán en la clase de los con defecto colateral y nos pondrán en los depósitos de la pública sanidad, la cual se destacará de la privada por la gran honra de sernos muchos más. Será una gran honra  que nos privará de los remedios reservados  a la clase principal. Dirán  que servirá para encortar expectativas de vida infeliz para los sinpatacon y aumentar el sufrimiento de los que habrán de morir viendo como les huye de las manos el millón. Cuestión simple de un simple punto de vista.

Hay que ver el lado positivo de todas las cosas. Por la Austeridad vamos acabar perdiendo esa ansia loca de consumir el futuro. Volveremos a vivir en el presente perfecto, sabiendo que si alguna cosa ha sobrado del pretérito imperfecto esa cosa será de nuestra legítima propiedad y no de aquellos que habrían de llegar si llegado hubiesen.

España quiere vivir de la austeridad. No cabe la menor duda. La austeridad fue refrendada en las urnas. Alcanzó mayoría absoluta entre aquellos que votaron en el pasado veinte de noviembre, aniversario del pasamiento del caudillo de España. En nombre de la Austeridad, del Déficit Cero y del Poder que el pueblo otorga, crecerá lo que se impone para que unos vivan más y mejor, y otros, menos y peor. Es la ley del supuesto equilibrio que por suposición popular nos va poner a todos acostados en paralelas horizontales. Los ricos arriba y los pobres abajo. Los primeros con el deber impopular de recaudar tributo arrancado del atribulado segundo. A los primeros el Estado les reserva la dificil misión de hacer declaración de lo que retiraron del consumidor, sin ninguna discriminación por cuenta de si tiene o no trabajo, si están parados o corren para escapar de la miseria, pues en materia de palo todos somos iguales y a todos duele cuando aplicado por igual, y más si son dados en nombre  de la noble austeridad. Y por aquí la verdad también duele mucho pues van diciendo que quieren hacer con España lo que ya han hecho con Galicia, esto es, adelantarla en medidas y reformas y buscar la eficiencia que le permita la certeza de no salir adelante si no es acompañada de una crisis estable, bien apuntalada por la ruina de una ilusión pasajera.

Austeridad no es oficio de empresarios. El empresario lo que quiere es derrochar competencia y sacar los réditos que pueda de la exuberancia mostrada en las minas del subsidio. Sabe que frases bonitas son leves y con un soplo suben a donde una ligera brisa las disipa en el aire. La austeridad no ampara las buenas relaciones que informal e informalmente tiene con el Gobierno. Empresarios y gobernantes, aunque sean individuos de castas diferentes, forman un tejido estrechamente unido y dependiente, pero, desde el punto de vista de los gastos y beneficios, los individuos que integran las relaciones simbióticas se diferencian por lo que podríamos denominar mutualista, comensalita y parasitario. El mutualista es un crítico contumaz a la intervención del gobierno y le gusta navegar entre aguas del liberalismo clásico y el socialismo de elite, busca libertad de contratación con apoyo pero sin interferencia del gobierno o la ley. El comensalista distingue el otro lado de la relación como individuo diferente, de quien aprovecha los restos para alimentarse; es una relación armónica puesto que los diferentes no se perjudican entre sí. El parasitismo es una relación simbiótica destructiva de la sociedad; la buena voluntad de uno, hospedero, es siempre aprovechada por el otro, parasita, que succiona de la relación social todo lo que puede y no le importa un pito todo el mal que pueda ocasionar.

Austeridad en economía significa recorte de gastos. El gasto puede ser neutro, bueno y malo. En su relación simbiótica también podríamos clasificarlo como mutualista de la acción política aparentemente neutra. En otros momentos el gasto viste la figura de un buen aprovechador que da rienda suelta a los ingresos tributarios. Pero por lo que últimamente se destaca de los informativos sobre malversación de fondos, el gasto es un terrible y cruel parasita que nos consume y que acabará fagocitándose a sí mismo.

No confundamos el señor Gasto con el señor Coste. Todo gasto es un coste, pero ni siempre a un coste podemos llamarle gasto. Solo al gasto bueno podríamos denominarlo coste. De la misma forma, un coste malo será siempre un gasto parasita.

Cuando hablamos de austeridad, todos entendemos que sus promotores van recortar gastos hasta lo ideal, que sería su total eliminación de la receta presupuestaria. Pero, dentro de la dualidad ambigua del arte político, lo que vemos llegar son más gastos. Nos alcanzan por el camino de la tributación excesiva, por el camino de las tasas perdularias, del mal coste que avanza por la vía de aumento de precios para el lucro abusivo, por el despilfarro de tanta fuerza humana carente de una buena ocupación, por una pléyade de parasitarios políticos sin ninguna vocación para sacar de la cuenta presupuestaria la buena razón de un ejemplar análisis del costo beneficio.

Sí, a la Austeridad, cuando ella represente eliminación de gastos. No, a la Austeridad, cuando la quieren confundir con costes indispensables a la esencia de la vida, con contratos definidos, con empleo estable, morada, educación, sanidad, respecto y cuidado de los viejos por todo el tiempo que la naturaleza no reivindique el precio justo de nuestro consumo, el coste de la vida, que a la hora de la muerte se transforma en un horrendo gasto.

domingo, 11 de diciembre de 2011

CUMBRE DE BRUSELAS


(I)

En este primer tercio del mes de diciembre vimos el real problema de la política europea explotar como castaña en el interior de un brasero. Los foguistas castañeros fueron Monsieur Sarkozy, la dama germana Frau Merkel, nuestro vecino el portugués Durão Barroso y, muy explosivamente, David Cameron. El marco de tanta rebotación fue la Europa del euro y la seguridad para los rentistas de la nueva moneda.  La dificultad por el entendimiento de la construcción babilónica puso en destaque las diferencias  que desde la era de la piedra labrada nos acompañan en esta retorcida geografía, a la que hemos denominado continente europeo.

Para unos (señora Merkel) no se puede gastar lo que no tenemos, para otros (señor Sarkozy) la fe hace milagros. Parece ser que la gran unidad nacida de la enorme diversidad fue surgiendo sin mucha preocupación por nuestro empírico pasado. Era suficiente establecer una idea de bienestar en algún punto del futuro y esa idea haría el trabajo por sí misma; seguiría sin hesitar por las hipótesis de la idea convenientemente establecida para arrancar proposiciones por las que explicaba el comportamiento de los agentes económicos. La verdad es algo siempre muy dificil de explicar apriorísticamente, pues los parámetros generados por las proposiciones casi siempre carecen de un pasado empírico para confrontarla con la realidad presente y adecuarla a las necesidades futuras de una nueva Europa imaginada sin sombras de desunión.

La política económica real, en consorcio con la política económica imaginada, explicaba como se podía reducir el déficit en cuentas corrientes con un simple decreto en la desvalorización cambial. Por tal instrumento, explicaban, la importación sería reducida por el encarecimiento del producto extranjero y, al mismo tiempo, para compensar el vacio, la producción interna se vería incrementada  específicamente en el sector de bienes de capital y materias primas. Eran relaciones muy simples de causa y efecto que cualquier uno, con un palmo de frente, dos pies para andar y algunos años de observación, conseguía entender y, por tal entendimiento, se hacía perito en el tema.

Con el primer premio nobel de economía aparecieron los grandes avances de la econometría. El noruego Ragnar Anton y el neerlandés Jan Tinbergen fueron agraciados con el primer premio en función de sus análisis sobre procesos económicos asociados con el desarrollo dinámico de los modelos de decisión. Ambos ampliaban los conceptos económicos con poderosas herramientas que servían para ofrecer a la política  la virtud matemática de los modelos micro y macroeconómicos. Al mismo tiempo que la microeconomía se concentraba en las múltiples variables que rigen una singular empresa, la macroeconomía promueve concentración en el estudio de los agregados económicos.

En un modelo que facilite datos para regresión al pasado, el cálculo econométrico permite hacer abstracción de la nube dispersa para transformarla en una flecha formada por gotas, todas con actitud bien definida en ecuación linear, para que de ella concluyamos algún comportamiento bastante interesante.


(II)

Constituyendo las personas el principal albo de la política, cabe a los políticos explicar con buenas razones la meta que nos han propuesto alcanzar. La intuición es un sentimiento interno y particular que ayuda en la percepción de intereses anexos al propósito de alcanzar una determinada meta. La intuición es algo brutalmente natural, de ella ni los animales escapan.

En el encuentro franco-hermano del presidente de Francia, señor Sarkozy, y el primer canciller de Alemania, señora Merkel, se acordaba introducir penalidades a los estados miembros que excedan su déficit sobre el 3 % máximo tolerable.  Fue una semana crucial para el euro y ambos dirigentes se movieron con bastante ligereza buscando restablecer la confianza en el euro de la eurozona. La propuesta, según fue anunciado en la reunión, fue detallada en carta presentada el viernes al presidente de la UE, Herman Van Rompuy, un día antes de la cumbre de Bruselas.

Hay varias propuestas sobre la mesa destinadas a buscar solución al gran conflicto financiero generado por los diez años de existencia del infante euro. La unión fiscal fue propuesta de Alemania, aun esclareciendo que la solución a esta crisis va demandar años de dura maratón para recuperar la credibilidad perdida.  La propuesta de la Comisión Europea fue crear el eurobono y dar mayor capacidad de intervención al Banco Central Europeo, idea con la que concuerdan Francia e Italia pero no agrada a Alemania. Curiosamente Alemania detiene la deuda mas grande de la eurozona (26 %), le siguen Italia con 23 %, Francia con 21 %, España con 9 % y el resto de la Europa del euro reparte el 21 % que falta para completar el caldo de la soberana deuda.
En la UE cada país es responsable por la deuda que tiene. Con el eurobono gestionado desde el BCE, todos los países del euro se harían solidariamente responsables, lo que significa dar más poder al creedor para recuperar los préstamos, siempre acrecidos de los correspondientes intereses pactados. Solución perfecta para los prestamistas con residencia desconocía, y solución aparentemente buena para los países que despilfarran en gastos sin retorno, pero solución fatal para los países austeros y con fuerte disciplina en el control presupuestario.

Una forma de relanzar la economía es rebajar los tipos del interés. La idea del eurobono puede ayudar a concretar esta rebaja, pero el eurobono subordinado al BCE va exigir un ministerio de hacienda único, idea que interfiere con las constituciones de cada país asociado al euro. Por otro lado, perder el comando sobre la hacienda significa perder poder y ganar responsabilidad por tener que obedecer as una autoridad superior. Poder todo el mundo quiere, responsabilidad es algo que ni el rey desea. Luego, la solución de la crisis por el camino del eurobono compartido es una idea muy lejos de merecer el consenso de las naciones más ricas.  
De momento, España ya cortó en lo sano desangrando cinco millones de parados. Italia puso a trabajar la vieja navaja de afeitar para cortar  entre cinco y diez por ciento las pensiones, para introducción del copago en la sanidad y para retrasar la edad de jubilación, entre otras medidas del fígaro italiano.

Si el tempero con especiarías continentales no fuesen suficientes para dar rico sabor a nuestro caldo con grelos, David, el de la casa británica, vino a campo del martes con su famosa honda tira piedras, avisando que a él nadie tasca y hará resistencia al nuevo tratado propuesto por el Sansón francés y la Dalila germana o cualquier otro Goliat gallego, italiano o griego que se interponga en los intereses británicos. ‘But, of course. If they want to use European institutions, then we will be insisting on the safeguards and the protections that Britain needs’ – ha dicho el valiente camaron. É doado, se eles empregan as institucións europeas, anton nos empregaremos as atiradeiras contra os filisteos para manter libre de calquer inxerencia o noso finisterre e a nosa Thumbria.


(III)

El plan franco german puesto sobre la mesa pide provisión para lo que sigue:

Dar poder a la Comisión Europea para que imponga penalidades al país que incumpla la reducción de su déficit.

Todas las 17 naciones de la eurozona deberán emendar sus respectivas constituciones para exigir presupuesto equilibrado.

Los países de la eurozona serán comunidad corporativa y tasarán las transacciones financieras.

A los inversores privados no se les exigirán la absorción del coste en eventuales rescates futuros.

Más claro que eso ni el agua de la fuente en la plaza del pazo Cotón.

 (IV)

Para decir la verdad, aquella que nunca se debe decir, diré que no se lo que quiere decir carallada. Es una palabra que la he oído  más de mil veces en los idos de mi juventud. De cualquier modo, entendiéndola como se quiera, ella se hace muy expresiva cuando la usamos para referirnos al estado económico de esta nuestra escarallada crisis nacional de España que a todos tanto nos amola. El déficit público se redujo 17 % en este año de elecciones generales, situándose en 3,7 % del PIB, por tanto, muy próximo de la meta establecida por la Europa del euro. Delante de tanta noticia alarmista esta noticia parece una carallada. ¿No es verdad? - Sí, lo es – creo que sería la escueta respuesta del simpático loro Foderico.

El IPC continúa su escalada de crecimiento con pasada que supera el anterior paso en 3 %, decimo lo un poco más, pero es décimo menos. El empleo desciende en picado con variación positiva del 7,5 %. Y ya van más dos caralladas que, asociándolas, nada combinan con los mandamientos de la doctrina económica. Si el empleo cae, la demanda por bienes de consumo también cae y, mantenida su oferta creciente (PIB en ligero aumento), los precios debían caer. Otra carallada que no se cumple, y la tesis econométrica de la variable explicativa del nobel Ragnar Anton se cae del caballo.

Pero en la carballeira repleta de quercus comunes siempre cabe un carallo especial, y las agencias de rating no lo dejan por menos. S&P rebajó la calificación crediticia del BBVA, Fitch puso su ojo vigilante sobre la deuda norteamericana y Moody’s advertía de la posible rebaja a la deuda subordinada  de 87 entidades financieras de la UE. De carallada en carallada habrá que esperar para ver lo que ocurre, el viernes 9 del doce once y dos mil, anteayer, en la cumbre de Bruselas, con los jefes de estado y de gobierno reunidos para una carallada global.


(V)

Esperando en medio de una densa neblina, pues fumar no puedo, al oler el humo ocurrió una gran idea a esta mi cabeza ilustrada con tocino retorcido y sebo de soja. La enviaré a la cumbre de Bruselas por el cable del móvil para que sirva de buen provecho a los comensales del ministerio global.

 Es público y notorio  que el dinero es un bien público y ha sido creado en función de su utilidad en el intercambio  de bienes y servicios reales. Por razones que no vienen a caso para explicarlas ahora, un pequeño grupo de personas se han apoderado y mantienen encerrado en cajas blindadas todo el dinero y más alguna cosa del PIB nacional. Cuando el gobierno decide construir alguna cosa que justifica como esencial para el buen desarrollo del pueblo, recurre al ato administrativo de la expropiación forzosa como medio de desalojar de su propiedad a una persona, compensándola con el pago de un justiprecio a ser efectuado en el día del juicio final. Es sabido que por razones de la prudente política, un político jamás se enfrente a un banquero con poder de retener en sus arcas todo el dinero que la casa de la moneda ha imprimido durante los diez años de la infancia del euro.

 Entrementes, a juzgar por el volumen y peso de tanta nota-papel y tanta moneda empanada con metal, no será moi doado ir de mula para retirar todo ese caudal encauzado en alguna fortaleza de la capital. Pero, en algunos menesteres la cabeza bien untada con tocino, sebo o grasa mineral  siempre sabrá como mejor hacer las cosas. Y las cosas bien hechas requieren el arbitrio de la ley para que el efecto sea eficaz y duradero. La ley, pura y concisa como cualquier uno de los diez mandamientos labrados en tabla de piedra, podría decir:

Artículo primero: El valor de toda nota y moneda imprimida con nombre de euro tiene su valor reducido a cero.
Artículo segundo: Toda deuda pública o particular queda anulada en función de su contrapartida creedora, según la fórmula: Débito – Crédito = 0
Artículo tercero: Todo ciudadano con residencia en la Europa del antiguo euro y DNI europeo es creedor, a título de Capital Inicial,  de diez mil unidades monetarias europeas (UME) imprimidas por la casa de la moneda.
Artículo cuarto: El montante de la impresión de unidades monetarias jamás podrá ultrapasar el límite de diez veces el número de residentes vivos y con DNI de la comunidad del ex euro.
Articulo quinto: la paridad cambial con otras monedas será hecha en función del valor que cada una de esas monedas atribuya a la unidad de trabajo humano empleado en la producción total de sus respectivos países.
Esta ley entrará en vigor en la data de su publicación.
Revoquen se las disposiciones en contrario.
Yo, el autor, he dicho.

No creo que se haga necesario explicar la virtud y la fuerza social de esta ley. Sería la Gran Ley  de la ley mayor, exportable a la zona del planeta Gliese 581 g.
La parte más dura y dificil de aplicar está en el artículo quinto. En este tópico, si los economistas de la escuela austriaca no dan cuenta, seremos obligados a contratar el servicio del economista ruso Wassily Leontief, nobel del año 1973, y pagarle por la explicación de las tablas de insumo-consumo (input, output) todo lo que él desee cobrarnos.


(VI)

Es viernes, temprano y por aquí llueve mucho, de Bruselas vienen los inputs que por el sentido de la vista van conformando la opinión que en mi se altera a todo instante.

Es lo que hay, vivo en un mundo en el que mis propios sentidos me hacen la gran jugada. Me hacen pensar que hay un modo de entender las cosas y, después que las entiendo, vuelven para explicar que hay otras muchas maneras de entender lo que por haberlas explicado antes yo entiendo ahora. Me explico: dicen que depende de la predominancia de cualquier uno de los pentagonales sentidos y también del momento, de la humedad, del calor, del frio, de la opulencia, del hambre y un sin numero de condicionantes que alteran la percepción antes que la impresión se afirme en la tormenta de tanta ideas difusas y confusas alojadas en el cerebro.

La Crisis financiera revelaba que no había dinero para nada. Sin dinero, el tren si iba parando. De repente, tocan las trompetas para avisar que los estados del euro y otros de la UE quieren depositar en el fondo de contingencia del Fondo Monetario Internacional la friolera cantidad de 200 mil millones, a título de refuerzo.

¿De donde vendrá todo ese dinero?

Muy fácil es verlo.

Será retirado de la venta de deuda que inversores la comprarán a cambio de más deuda. Esa nueva deuda multiplicada por un factor (digamos 1,03) será prestada a países en apuros a un módico interés (digamos 3%). El país en apuros ofertará a la banca, a un módico interés (digamos a 3%) la deuda inicial que ahora está ampliada, por fuerza de los intereses aplicados en su debido momento,  en 9,092727 % ( 9,1 %, según la conveniencia del redondeo). La banca, veloz como el rayo e inteligente como el zorro, a sabiendas que time is money, llama un promotor y le ofrece toda la deuda que el quiera a un interés jamás visto por el promotor (digamos 3 %). El promotor, con papeles de deuda por el valor de 1,133, idealiza un proyecto que le irá costar 1,133 y va cobrar 2,266 a título de gestión de la deuda. El estado en sus diferentes modalidades (autonómico, sindical, diputacional y municipal) ingresará, a título de impuestos y contribuciones, digamos 50 % de todo el valor empleado en los distintos factores de producción. Es valor impositivo que el vendedor final agrega a la deuda del destinatario final. Finalmente, la deuda alcanza el trabajador de cualquier oficio, quien para alimentar a si y a sus hijos gasta todo que recibe por la labor de su trabajo. Un esfuerzo aquí, un guiño allá y la esperanza que todos tenemos de que en el futuro todo va mejorar, ese feliz y arduo trabajador resuelve comprometer (digamos durante 30 años) una cuarta parte de los ingresos de su trabajo, que no era ahorro pues nunca nada le sobraba.

Parte del milagro fue hecho. Con una unidad de deuda nacional ingresaron en el mercado 3,399 unidades, que por el criterio del conveniente redondeo serán 4 unidades de deuda soberana. Ahora bien, como toda esa deuda está registrada y guardada en los bancos y los bancos saben que deberán mantener un crédito compulsorio del orden, digamos, 10 % de la deuda, ellos, los banqueros, se sienten libres para emitir 80 % de nueva deuda con base en la deuda soberana. La rueda que mueve el fuelle que sopla la burbuja trabaja a todo vapor y el propio sistema se retroalimenta generando burbujas por doquier.

Permítanme agitar ahora la balanza en un determinado momento de la crisis.

Los compradores de deuda resuelven ganarse unas vacaciones y piden de vuelta la unidad de deuda que ellos compraron a 0,97. Es justo, el ahorro sirve para que se haga gasto en algún momento de la vida, de lo contrario el ahorro no tiene sentido. Ese creedor inicial va a la deuda soberana y le pide que le devuelva la deuda real, digamos apenas una unidad. Pero esa nonagésima séptima fracción de la unidad vive dividida por lo menos en siete partes, y lo que antes parecía milagro ahora se vuelve alucinación. El mercado se ha acostumbrado a vivir con las siete unidades de deuda y necesita de ellas y algo más para continuar viviendo. Para pagar la deuda real de 0,97 el sistema se ve obligado a enjugar 7 unidades de deuda ficticia. Como el sistema ni siquiera tiene la unidad, que a nuestro parecer una parte emigró por osmosis y la otra entró por el tubo y no permiten que la regurgitemos ni a título de desahucio,  la de dios está armada y nos van haciendo caminar de hipo en hipo hasta donde nadie sabe y nadie ve, aún montado  en la cumbre de Bruselas.


(VII)

Hay un acuerdo para seguir atrás de un nuevo tratado que no será finalizado antes de marzo del 2012. Si concluido, todos los países participantes deberán ratificarlo. Con la oposición de Gran Bretaña y dudas de Hungría, Suecia y República Checa, las perspectivas se muestran bastante sombrías.

Estricta disciplina fiscal de la UE se opone a los intereses británicos A esto Sarkozy responde que va harto de oír lo que David cree que Europa deberá hacer. Andamos cansos de que nos diga o que debemos facer. No quiere integrarse en la fe del euro porque odia el euro y ahora viene para interferir en el juego de nuestras reuniones. Desde 1973, año de adhesión de la Gran Bretaña a los designios de Europa, por primera vez (y siempre que hay una primera vez la probabilidad de la segunda es certera) un acuerdo de reestructuración financiera no lleva el aval de Inglaterra. Peor, David amenaza con vetar la revisión del tratado de Lisboa.
Según Sarkozy el tiempo trabaja contra el euro, luego habrá que matar el tiempo para que no consiga trabajar y así condimos el tiempo hacia el paro para resolver el problema de los parados.

Jamás hemos sentido un riesgo de explosión semejante a este que estamos viviendo Europa se enfrenta a algo extremamente peligroso si juntos no conseguimos encontrar un acuerdo  que de respuesta al diagnostico de la situación. El diagnóstico es que el euro, que fue idealizado para inspirar confianza, no ofrece confianza. El diagnóstico es que Europa, que fue idealizada para proteger las personas, ha dificultado sus vidas en todos los países. El diagnóstico es que nosotros tenemos pocas semanas para tomar decisiones, pues el tiempo trabaja contra nosotros. Si no creemos en esto que os digo, siento que no podremos creer en cosa alguna. (Sarkozy)

               

               

               

               

               

Sobre el eurobono de Durão Barroso, la señora Merkel así se explica:

El gobierno ha dejado siempre claro que la crisis europea no se resuelve en una noche  insomne. La solución no llega veloz, ni siquiera se muestra fácil. La solución a la crisis vendrá por el camino de un proceso lento y puede llevar años para alcanzarnos. La adopción de una hoja de ruta para el EFSF (European Financial Stability Facility) nos ayudará a incrementar la eficiencia del fondo de rescate del euro. Esclarezco que no hablo de derrumbar el EFSF, pero miro lo que realmente se puede hacer con el EFSF. Andamos por el camino que permita llevar ayuda a los presupuestos nacionales, determinados y controlados por la institución Europa. Pero, de acuerdo con la constitución, esto no es posible y es una situación que nuestra común responsabilidad no consigue reflejar. Consecuentemente, hablar del eurobono es inútil y debe ser evitado.

               

               

               

               

               


Gracias por haberme leído y grazas por no aburriros con comentarios que prueban que vivimos momentos muy difíciles en la estructuración del futuro que tiembla en bases poco sólidas del presente. 

domingo, 4 de diciembre de 2011

NACIÓN EN STOP


La semana próxima pasada fue más una semana que se hundió en el túnel del tiempo sin que nuestro comandante haya hecho cualquier cosa capaz de inducir moral a la creciente tropa de trabajadores sin trabajo. Fue semana que, a cuenta del mes de noviembre, ha agregado a ese enorme colectivo más de once mil unidades gallegas, todas con poder de fuego y disposición para el combate. De los 20 % de empleados sin empleo en la desunida España, casi 20 % somos gallegos. Sabiendo que los gallegos participamos con aproximadamente el 7 por ciento de la fuerza intelectual y muscular de la unidad España, descompuesta en 17 subunidades, todas armas del estado español, al 20 % del todo atrincherado en los fogares de Breogan corresponde la honra de ser la unidad más improductiva de la reciente unidad de las 27 subunidades del sacro imperio germano romano.

Por otro lado, a nuestros padres, hermanos o hijos en acción, todos marineros o caballeros de la orden campostelana, corresponde el glorioso mérito de buen mulá patriótico por llevarnos en sus hombros y aplacar nuestra angustia durante la dificil travesura del mar rojo y, aún más, por asperger humedad en nuestras gargantas en la horrenda secura que sentiremos al seguir en el rumbo de la rumba que cantaremos en la paseata del desierto. Si bien sucedidos, al final del estrecho tubo, festejaremos la suerte de habernos librado de las plagas que asolaran el faraón.

Nuestros camaradas salen a luchar, parados, sentados y adormecidos en el diván, qué igual da si ya sabemos que nos consideran capital humano de gran calidad. Somos capital moderno, muy diferente del antiguo, que luego que adquiría el aprobado, por sucesión de algunas experiencias buenas o malas, nos ponían de patitas a la calle, dado que la casa de los padres no era refugio de mangantes.

Felizmente nos hicimos magnates de la chula prosperidad, sacamos los peces del mar y les ordenamos que crezcan en la tierra, dominamos el ímpeto volador de Ícaro y ahora le exigimos que vuele por los trillos, a la sombra del paraguas para que no se quemen las alas del pie. Con el orgullo villano de un perfecto aldeano salimos al mundo y le dimos nombre de aldea global. Somos la nata del saber humano a quien ahora y por la hora de nuestra muerte van queriendo exportar.

¿Exportar para donde? ¿China? ¿Brasil? ¡Que más da! El negocio será arrancarnos de donde estamos  y llevarnos a otro lugar, desde donde no estorbemos el placido sentar del gobernador local. Es la vieja recepta de la magia feudal, galera con largos remos y un patrón infernal, con látigo en la mano y rugido de fiero león en la lengua.    




Por la gran unión que quisimos organizar desde los escombros de dos mil años de desavenencias y deslealtades nacionales vamos creando un nuevo estado. Es un estado con características de sociedades bárbaras, unidas por la conciencia de familias partidas y desamparadas por la unión de  estados capitalizados desde las fructuosas sociedades del negro  carbón y del brillante acero.

Los cinco millones de parados en España ya constituyen una población superior a la población sumada de cinco países de la UE, a saber: Malta, Luxemburgo, Chipre, Estonia y Eslovenia. Son más que la población de Irlanda y están muy cerca de la población total de Finlandia, Eslovaquia o Dinamarca.  Es una población que por su cantidad sería suficiente para dar origen a una nueva odisea. Es población que por su calidad en la formación intelectual, en la fuerza muscular y experiencia en relaciones complejas, conocen y sabrían como organizar nueva nación en la economía  global. Sería una sociedad que a semejanza de la nación de Moisés conseguiría  vivir en el desierto arrancando agua de la piedra con un PIB cero.   A esa población de parados españoles, por aquello de que el hábito pinta el monje, podría sumarse la población de parados europeos.
  
Ese nuevo estado de la federación europea ya cuenta con población superior a 21 millones de almas, todas hambrientas, todas con sed y mucha gana para hacer lo que saben hacer. Oupamos  amplia extensión territorial  de pertenencia a algún señor con mucho capital. Somos activos  sin liquidez y pertenecemos a señores que, por la soberbia de lo que les sobra, desean desalojarnos de las tierras y hogares que hemos siempre cuidado y ahora  creen que serían mejor gestionadas por el trabajo brujo del capital cibernético, sobejamente  excelente y mejorado por tecnología extraída del capital humano, ahora despreciado y arrojado al foso profundo de la bruta intolerancia.

Derechos fundamentales, como los conceptos  de dignidad, igualdad, solidaridad, ciudadanía y justicia, reflejan ideas bonitas, políticamente agradables por el sentido que da la lengua común a los representantes del Consejo Europeo, Consejo de Europa, Consejo de la Unión Europea y Comisión Europea, todos, sin excepción, acomodados en la cumbre del bienestar por el efecto narcotizante del tributo que también pagamos todos los parados.

In varietá, concordia para vivir unidos en la diversidad. Pero de la adversidad profunda y continuada siempre surge la discordia.

La DISCORDIA no amalgama las fuerzas de la diversidad. La discordia aglutina las fuerzas diversas en lados opuestos, radicaliza su posición y, cuando un lado siente que puede atacar el otro, toma iniciativa y va al ataque. Infelizmente repiten el ataque de triste recuerdo entre los que llevamos grabados en la memoria la experiencia de tiempos pasados.




Todo gran incendio surge de una pequeña llama. El sol, que tanto bien hace a todos que vivimos en la Tierra, también quema, y por las heridas que producen en nuestra piel, cuando de su poder descuidamos, uno también puede morir. La artrosis  que mis piernas atacaron hace diez años atacó con mucha más virulencia la pierna del rey. Yo me curé con brebaje de ajo.  El rey cojea con artroplastia de rodilla. A él nadie tira el pelo pero, como a mí, la edad se encargó de hacerlo. Quiero decir que, por la naturaleza humana, todos somos semejantes y si viviésemos juntos, el rey y yo, en una isla perdida, viviríamos solidariamente los dos como vivieron Crusoe y el indio que Crusoe salvó del canibalismo antropófago.

Infelizmente, el progreso tecnológico nos va hundiendo por el desespero que da el vernos incapaces de competir con la productividad de las máquinas. No debiera ser así, pues las máquinas fueron creadas por el hombre. Y el hombre vino a este mundo por la mano de Dios. Y es la voluntad de Dios que algunos adinerados desean destruir al querer revocar la única ley que perdura desde la expulsión del paraíso. Ganarás el pan con el sudor de tu frente y no con la lágrima de tu vecino.

Para reducir el caudal de la lágrima hemos creado la máquina. Fue un esfuerzo de toda la humanidad. Fue un esfuerzo que para ser útil debe ser aprovechado por todos encauzados en el marco de los derechos fundamentales.

En Europa no podemos reclamar de la falta de opciones en política económica. Fuimos inventores de todas ellas. No tenemos envidia de ningún régimen político, los experimentamos todos. Somos creyentes cristianos en las más variadas formas de cualquier particular creencia. Despreciamos la idolatría y la adoramos en las distintas formas de santos y dioses paganos. En la pirámide demográfica censuramos la estrecha base con miedo a que la cumbre incline como la torre de Pisa y por ella se pierda la seguridad.




En el lejano oeste, aquel que ilusionaba el pensamiento de un niño después de ver una película de blancos zurrando indios y viceversa, en teatro de absoluta miseria, la gran idea que azotaba la razón en desarrollo era la existencia de buenos y malos, todos rodeados por una legión de indiferentes, abanderados por símbolos que servían de refugio de gran utilidad a la sustentabilidad de la fe que habían elegido, sea por algún incidente accidental o por  evolución natural de la vida.

¿Como justificar la baja oferta de dinero en el mercado si el principal producto de la cosecha bancaria es el dinero en sus dos modalidades, crédito y débito?

Uno de los principios básicos de la economía de mercado en equilibrio supone que la demanda sea abastecida por equivalente oferta. Cuando la demanda excede las posibilidades de abastecimiento, el mercado reacciona aumentando los precios de la cantidad que puede abastecer. Precios más altos contienen la subida de la demanda en una nueva situación de equilibrio. Precios más altos también suponen lucros más altos y esta nueva riqueza incentiva crecimiento del consumo, que hará crecer los precios a un nuevo descanso y, como consecuencia, el equilibrio del mercado se mantendrá estable por algún tiempo, limitado siempre a factores exógenos de poder desconocido o a factores endógenos con potencial bien observado, como son el clima y las condiciones naturales que imprimen el ritmo de la producción.




¿Como justificar el desempleo en tasas tan elevadas en este nuevo descanso en que el abastecimiento del mercado está equilibrado en función de precios que reducen la demanda? 
Todo hace suponer que los precios debían bajar a escaño de nivel inferior, lo que motivaría las fuerzas del mercado a producir lo mismo con la misma gente que antes tenía. Muy a lo contrario, los precios se han enrojecido y el desempleo se muestra inflexible, duro como una roca de hielo que la vemos crecer al rolar por una ladera de nieve.

Hasta hace poco tiempo el mercado de préstamos se equilibraba en función de la ley de Say, “la oferta cría su propia demanda”.   A cada oferta de dinero aparecían promotores de algún negocio que le daba destino. El mercado bogaba con viento en popa ofreciendo empleo a todos que querían ser remeros. En cada puerto se aumentaba la eslora, doblaban la manga y hacían crecer el puntal  y, para no encallar, dragaba-se el suelo en un gran esfuerzo de inversión.

Fue el viaje con mayor crecimiento que hemos sentido al navegar por todos los vientos. El dinero repetía el milagro de los peces. Era dinero ofertado de corazón para que el  corazón lo devolviese coronado de flamantes arterias. Con mucha gracia en el salero y mucha grasa en las venas, sentimos como nos fuimos entupiendo en el caudal de la deuda y ahora nos vemos estancados en el tubo que ofertaba conducirnos a ningún lugar. De tan obscuro y sucio ya vamos sintiendo miedo por la incerteza que va afectado nuestro comportamiento.

El dinero era neutro, o así lo creían los economistas. El dinero servía como referencia y reserva de valor y medio de cambio. Algunos agentes sociales se ofrecieron para darle protección en arcas bien protegidas, a las que llamaron bancos. Altruísticamente nada cobraban por tan difícil servicio. Cebaron nuestros sentidos para que fisgásemos el anzuelo. Después pasaron a ofrecernos el dinero que era nuestro y también el de los otros. Nos enrollaron   con renovación de los préstamos a bajo precio y largo tiempo para pagarlos. Cuando nos vieron viejos, cansados y ciegos, necesitando algún dinero para la conservación en estado indoloro,  cerraron el puño, con el medio erizado en clara alusión de que nos mandan enfilarlo en el tubo del reto, ahora tan tristemente oprimido. Nos dividen en clases de riesgo y por su equivalente interés somos seleccionados para la división de los efectivos adversos  cuando nos alejan de la división que nos mantenía en la línea del incentivo al préstamo efectivo. El argumento lo sacan de la información imperfecta y residual que ondea en el mercado de préstamos después que los bancos evalúan su aplicación. Cuando el interés del dinero afecta la naturaleza del préstamo no podemos sentir que el mercado trabaja con transparencia; pensamos saber que la selectividad es conducida en función de la diferente probabilidad que el riesgo lleva en cada particular préstamo en la expectativa de que será recuperado. Con esto, los préstamos pierden su naturaleza social para convertirse en producto del lucro. Paradoxalmente, el prestamista que ofrece menor riesgo paga un interés menor por el dinero. Al prestamista más necesitado le es ofrecido dinero a un precio que nunca podrá pagar, justamente porque el interés del banco le retira todo que necesita para vivir y en el principal se ahoga por no poder pagarlo.

Este largo escrito de  dos mil ciento y veintiséis palabras, dichas para el relleno de un tiempo vacio del hombre de la nación en stop, bien que podría recibir subsidio de cualquier estado. Serviría para rebajar el precio a bajo cero y hacerme deslizar mejor  por el monte de mi amada armada, escuchando el eco real que suena por el monte del Son.

El video que cuelgo a seguir es película impropia para impacientes parados. Su duración consume la paciencia de quien se dispone a perder 3 h 45 m. Tengan todos un feliz domingo y padezcan de una buena diversión.